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AstroPatiperros 2: Noche de telescopio en Observatorio Las Campanas.

Recuerdo que ese día desperté temprano en la mañana y vi mi celular. Eran alrededor de las 8 am, o quizás más temprano, cuando vi que tenía un correo nuevo de un profesor del Diploma de Honor en Astronomía. Fue en ese momento que sentí que un nuevo camino se había abierto ante mí. Tenía la posibilidad de ir a un observatorio, el Observatorio Las Campanas.

Por Paulina Acevedo, estudiante de Sicología UDP

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Observatorio Las Campanas bajo la Vía Láctea. Crédito imagen: Yuri Beletsky

El Observatorio Las Campanas está ubicado en la cordillera de Los Andes de la Región de Atacama, a 27 kilómetros al norte del Observatorio de La Silla y cerca de la ciudad de Vallenar, en Chile. Este observatorio es uno de los más grandes del hemisferio sur, por ello fue todo un privilegio visitarlo sin ser estudiante de astronomía, sino que sicología, pero cursando el Diploma de Honor en Astronomía UDP.

Verán, el tener la posibilidad de observar por un telescopio es escasa y limitada. Los astrónomos postulan continuamente mediante proyectos esperando tener al menos una noche de observación. En este caso y por casualidad, José L. Prieto, uno de mis profesores del diploma, tenía la posibilidad de ir por dos noches a observar a través del telescopio Walter Baade de este observatorio en reemplazo a un colega, y decidió invitar a un compañero de curso y a mí a este viaje. Era una oportunidad que no podía perder.

Partimos en junio de 2015. Era un viaje algo largo, por tanto, tuvimos que tomar un avión y luego viajar en un auto que nos dejó en las oficinas centrales del observatorio en La Serena. Conocimos el lugar y algo de la ciudad durante las primeras horas, y esa misma tarde emprendimos el viaje hacia el observatorio. El camino fue casi igual durante todo el recorrido; Algo seco y árido, con su propia esencia nortina. Pero lo que en realidad me emocionó fue cuando pudimos ver a lo lejos un primer el observatorio, el Observatorio de La Silla.

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Aprovechamos, por supuesto, de sacar varias fotos, y nuevamente seguimos el recorrido. Tan sólo unos kilómetros después, comenzó a verse el observatorio al que íbamos. Poco a poco nos fuimos acercando, hasta que ya fue posible verlo por completo.

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No lo podía creer cuando ya estábamos más cerca. Era como estar en otro mundo. No sólo por llegar a un observatorio como tal, sino porque la sensación que tenía en ese momento era como de haber viajado a otro lugar en el mundo, aislado, pero completamente conectado con la naturaleza. Era bastante paradójico, pero interesante e intenso.

Espacio común: El casino

Al llegar al lugar, el auto se estacionó frente a una especie de casa bastante hogareña y acogedora. Bajamos las maletas y entramos a conocerla. Esta era el espacio común de todos los trabajadores y visitantes del observatorio. Había un casino, espacioso y con un sistema que parecía ser más bien estadounidense que chileno.

Desde las comidas hasta  los horarios, era como estar en otro país, como en una especie de aeropuerto, con gente de muchas nacionalidades distintas. De hecho, esto lo pude comprobar con un registro que tenían en la entrada de los nombres y las piezas correspondientes a cada uno de los visitantes. Alrededor del 80% de los nombres eran extranjeros. Estar allá, entonces, era como no estar en Chile, estar desconectada completamente del mundo mundano, en ninguna parte.

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Como mencioné antes, a cada uno se le asignaba su pieza. Para mí, esta era el espacio para volver a la realidad; prendía mi computador y me conectaba nuevamente con el resto del mundo. Como fuimos a mitad de año yo aún tenía clases en la universidad y tenía que leer y estudiar cada vez que tuviese tiempo en el viaje. Pese a ello, y aunque pretendía utilizar la pieza para volver a conectarme con mis deberes, fue el lugar en donde menos tiempo estuve.

Turismo en el observatorio

Al día siguiente decidimos con mi compañero y profesor hacer un tour por el observatorio. Aproveché de hacer un mini recorrido por el lugar antes de reunirme con ellos y me encontré con una sorpresa: habían burros por todas partes.

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Aproveché de sacarles algunas fotos y posteriormente comenzó nuestro recorrido. Más que dar detalles de cada uno de los telescopios que vimos – los cuales debo admitir, eran bastantes – quiero contar que fue una experiencia muy satisfactoria. No sólo pudimos recorrer y sacar fotos de cada uno de los lugares, sino que también pudimos adentrarnos un poco más en la astronomía. Nos fueron explicando el funcionamiento de cada telescopio, junto a varias historias interesantes y anécdotas personales de los trabajadores.

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Nos explicaron incluso cómo limpian los espejos de los telescopios, y créanme, no es una tarea fácil. Se necesita mucha paciencia, cuidado y conocimientos en química. Creo que esta fue mi parte favorita del tour.

Esta experiencia nos mostró lo que ocurre realmente “detrás de cámara” en el trabajo astronómico, gracias al relato de los mismos trabajadores, y su explicación de lo que significan en realidad los instrumentos en la astronomía. Cada una de las partes de la instrumentación es esencial para hacer ciencia. Fue increíble.

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Finalmente, y ya luego de un largo recorrido, llegamos a los Telescopios Magallanes, donde realizaríamos las observaciones. Este telescopio se compone de dos telescopios gemelos, exactamente iguales en sus proporciones – 6,5 metros de diámetro en sus espejos principales – así como en sus funciones. Nosotros utilizamos el telescopio llamado Walter Baade en honor a un astrónomo alemán quien hizo grandes aportes con el descubrimiento de 10 asteroides y 2 tipos de estrellas cefeidas, entre otros. Dada la similitud de ambos telescopios entramos en el Walter Baade para finalizar el recorrido de ese día.

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No entramos de inmediato a ver el telescopio. Sólo pudimos ver el trabajo previo a las observaciones que se llevaba a cabo en la sala de control del telescopio, mediante los computadores. Pese a ello, fue una buena manera de iniciar nuestra experiencia con un telescopio profesional; viendo el papel real que jugaban cada una de las personas involucradas, para lograr un trabajo satisfactorio en este campo.

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Noche de observación

Ese mismo día, tuvimos que pedir nuestra colación en el casino para la noche de observación. Sería una noche larga y fría, debíamos estar preparados. Cuando llegó el momento, partimos al telescopio, esta vez teniendo la oportunidad de entrar a verlo en vivo y en directo. Era muy grande, enorme para lo que yo estaba acostumbrada. Recuerdo que siempre me llamaban la atención los espejos de los telescopios, y ese en particular lo encontré precioso.

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Nos sacamos nuestras fotos mientras pudiéramos, ya que iba a anochecer pronto, y en eso la puerta de la cúpula que guardaba el telescopio comenzó a abrirse. El telescopio comenzó a acomodarse lentamente, mientras yo y mi compañero escuchábamos el sonido de sus movimientos.

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Cuando ya estaba tan oscuro, que las fotografías o la vista eran prácticamente inservibles para distinguir el telescopio, salimos de ahí y volvimos a la cabina con los computadores. Estuvimos esa noche viendo el trabajo que estaba realizando mi profesor, y en paralelo, salíamos a sacar fotografías de la Vía Láctea. Era indescriptible. No sé por qué, pero el cielo se veía particularmente cerca esa noche, como si cayera ante mí. Hubo un momento, cuando tuve que ir a mi pieza a dormir, en el que me detuve por un largo período viendo el cielo. Es una experiencia que no puedo siquiera explicar, menos expresar. Pero si tuviese que decirlo en una palabra, sería asombro – ese que se tiene cuando se es un niño/a y que muchos lo perdemos con el tiempo.

Lo increíble del trabajo astronómico

Este viaje para mí fue significativo en muchos sentidos. El primero por supuesto, en relación a mi interés por la astronomía y a lo lejos que creía estar de ella hasta este viaje. Ir al Observatorio Las Campanas y presenciar unas observaciones reales hizo posible que una persona como yo y en realidad, como cualquiera, pueda conocer un trabajo que quizá para muchos parece exclusivo y desconocido.

Además de lo anterior, algo que rescato enormemente de este viaje es que lo interesante de la astronomía no tiene por qué componerse tan sólo de hermosas imágenes del Universo y de objetos astronómicos. Admito que es en gran parte lo que atrae en primer lugar, pero no tiene por qué ser lo único ni lo último. La astronomía tiene todo un campo de desarrollo que cualquiera podría amar tanto o más que las imágenes, sin la necesidad de tener total conocimiento de las disciplinas como la física o matemática, y que involucra por cierto, a trabajadores que no necesariamente son astrónomos de profesión, pero que contribuyen tanto o más que un astrónomo en su día a día en el observatorio.


Visitas Turísticas al Observatorio las Campanas

Ustedes también pueden conocer el Observatorio las Campanas, en su plan de visitas turísticas, donde los mismos trabajadores del observatorio les hacen un tour de 2 horas por los distintos telescopios. Estas visitas son Gratuitas, pero deben programarse con antelación y deben respetarse las condiciones y los horarios, sin excepción.

Para agendar una visita turística al observatorio, deben:

  • Comunicarse con Roberto Bermudez al teléfono +56 51 2207304  o al e-mail rbermudez@lco.cl con aproximadamente 1 mes de anticipación a la fecha requerida.
  • Las visitas se realizan sólo los días sábado, entre 14:00 y 16:00 horas.
  • Una vez coordinada la visita, ustedes deben llegar por sus propios medios al observatorio.
  • Indicaciones detalladas para ir desde La Serena hasta el Observatorio Las Campanas aquí.

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Agradecimientos a Paulina Acevedo por compartir su experiencia de AstroPatiperro con nosotros.

Esta publicación fue financiada por el Fondo ALMA-CONICYT, asignado al proyecto N° 31140016