{"id":3500,"date":"2015-04-20T14:15:29","date_gmt":"2015-04-20T14:15:29","guid":{"rendered":"https:\/\/astronomia.bedigital.cl\/espanol-nueva-evidencia-de-que-la-luna-fue-formada-por-la-colision-de-un-meteorito\/"},"modified":"2024-11-12T17:40:45","modified_gmt":"2024-11-12T17:40:45","slug":"espanol-nueva-evidencia-de-que-la-luna-fue-formada-por-la-colision-de-un-meteorito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/espanol-nueva-evidencia-de-que-la-luna-fue-formada-por-la-colision-de-un-meteorito\/","title":{"rendered":"Nueva evidencia de que la luna fue formada por la colisi\u00f3n de un meteorito"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li><strong>En una nueva\u00a0una simulaci\u00f3n de la colisi\u00f3n que form\u00f3 la luna,\u00a0aparecen gran cantidad de\u00a0fragmentos de material\u00a0que se escapan al cintur\u00f3n de asteroides, y al analizar meteoritos provenientes de esa regi\u00f3n, se encontraron huellas de que esto realmente pudo haber ocurrido. Esto corroborar\u00eda la teor\u00eda de formaci\u00f3n lunar.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>La mayor colisi\u00f3n conocida del Sistema Solar fue el gigantesco impacto entre un protoplaneta y la proto-Tierra. El impacto provoc\u00f3 la expulsi\u00f3n de miles de fragmentos de kil\u00f3metros de di\u00e1metro. Algunos de estos fragmentos formaron\u00a0la Luna, mientras que otros viajaron a gran velocidad al Cintur\u00f3n de Asteroides, calentando su superficie y dejando un registro permanente del evento. Un equipo financiado por la NASA model\u00f3 la evoluci\u00f3n de los restos del gigantesco impacto, donde efectivamente aparecen\u00a0impactos con el Cintur\u00f3n de Asteroides. El trabajo del equipo aparecer\u00e1 en la edici\u00f3n de abril 2015 de la revista Science.<\/p>\n<p><a href=\"\\\\\\&quot;https:\/\/astronomia.udp.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/escape_from_moon_forming_impact.gif\\\\\\&quot;\"><img decoding=\"async\" class=\"\\\\\\&quot;wp-image-985\" src=\"\\\\\\&quot;https:\/\/astronomia.udp.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/escape_from_moon_forming_impact-300x281.gif\\\\\\&quot;\" alt=\"\\\\\\&quot;escape_from_moon_forming_impact\\\\\\&quot;\" width=\"\\\\\\&quot;300\\\\\\&quot;\" height=\"\\\\\\&quot;281\\\\\\&quot;\" data-id=\"\\\\\\&quot;985\\\\\\&quot;\" \/><\/a> Para ver animaci\u00f3n hacer clic\u00a0<a href=\"\\\\\\&quot;http:\/\/www.nasa.gov\/sites\/default\/files\/thumbnails\/image\/escape_from_moon_forming_impact.gif\\\\\\&quot;\">aqu\u00ed<\/a><\/p>\n<p>El equipo fue dirigido por el investigador principal Bill Bottke, del Instituto para la Ciencia de Exploraci\u00f3n, mas un miembro del equipo estadounidense de Exploraci\u00f3n del Instituto de la NASA, Sistema Solar Virtual de Investigaci\u00f3n (SSERVI) , que fomenta la investigaci\u00f3n y la exploraci\u00f3n del Sistema Solar en el Centro de Investigaci\u00f3n Ames de la NASA en Moffett Field, California.<\/p>\n<blockquote><p>La directora del SSERVI, Yvonne Pendleton, se\u00f1ala que \u201c<em>este es un excelente ejemplo del poder de la ciencia multidisciplinaria. Al vincular los estudios de la luna, de los asteroides del cintur\u00f3n principal y de los meteoritos que caen a la Tierra, obtenemos una mejor comprensi\u00f3n de la historia temprana de nuestro Sistema Solar<\/em> .&#8221;<\/p><\/blockquote>\n<p><a href=\"\\\\\\&quot;https:\/\/astronomia.udp.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/interior_chelyabinsk_met_1.png\\\\\\&quot;\"><img decoding=\"async\" class=\"\\\\\\&quot;wp-image-984\" src=\"\\\\\\&quot;https:\/\/astronomia.udp.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/interior_chelyabinsk_met_1.png\\\\\\&quot;\" alt=\"\\\\\\&quot;interior_chelyabinsk_met_1\\\\\\&quot;\" width=\"\\\\\\&quot;226\\\\\\&quot;\" height=\"\\\\\\&quot;170\\\\\\&quot;\" data-id=\"\\\\\\&quot;984\\\\\\&quot;\" \/><\/a> Meteorito de Chelyabinsk. Este ejemplar muestra una red muy desarrollada de impacto .<\/p>\n<p>Los impactos de alta velocidad dejan huellas impresionantes. No solo dejan cr\u00e1teres, sino que tambi\u00e9n separan, mezclan, calientan, y funden la roca que golpean, dejando signos reveladores de choques t\u00e9rmicos que son visibles en un microscopio \u00f3ptico. Las marcas de los impactos permiten a los investigadores entender mejor las \u00faltimas etapas de la formaci\u00f3n de planetas y deducir la historia de los bombardeos tempranos de los cuerpos antiguos como Vesta, uno de los objetivos de la misi\u00f3n Dawn de la NASA, un asteroide del cintur\u00f3n principal cuyos fragmentos llegaron\u00a0a la Tierra en forma de meteoritos. Es posible que los peque\u00f1os restos del impacto que form\u00f3 a la Luna\u00a0puedan\u00a0encontrarse dentro de los meteoritos que muestran signos de choque t\u00e9rmico. Esto permitir\u00eda a los cient\u00edficos medir directamente, por primera vez, la naturaleza primordial desconocida de nuestro planeta.<\/p>\n<p>Al modelar la evoluci\u00f3n de los restos del impacto y ajustando los resultados a las antiguas huellas de calor en los meteoritos rocosos, el equipo fue capaz de inferir que la Luna se form\u00f3 aproximadamente hace 4470 millones de a\u00f1os, corroborando\u00a0muchas estimaciones anteriores. Algunos de los materiales mas antiguos conocidos en el Sistema Solar son alrededor de 100 millones de a\u00f1os mas viejos.<\/p>\n<blockquote><p>\u201c<em>La importancia del retorno a la Luna de las eyecciones del gran impacto, es que tambi\u00e9n podr\u00edan desempe\u00f1ar un papel interesante en la primera fase del bombardeo lunar<\/em>\u201d, comenta Bottke. \u201c<em>Esta investigaci\u00f3n est\u00e1 ayudando a refinar nuestra escala de tiempo de lo que sucedi\u00f3 entonces\u00a0en otros mundos\u00a0del Sistema Solar.<\/em>\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>El co-autor Timoteo Swindle, director del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona, expuso:<\/p>\n<blockquote><p>\u201c<em>Fue idea de Bill Bottke mirar el Cintur\u00f3n de Asteroides para ver el efecto de que podr\u00eda haber tenido un impacto gigantesco como el que form\u00f3 la Luna, despu\u00e9s de esperar una gran cantidad de colisiones en el per\u00edodo inmediatamente posterior. Se determinaron las edades de los eventos que afectaron a los meteoritos en los an\u00e1lisis de laboratorio y se encontr\u00f3 que nuestros datos coinciden con sus predicciones. Es un gran ejemplo de la ventaja de los grupos que trabajan en dos especialidades diferentes -. din\u00e1mica orbital y cronolog\u00eda &#8211; y la combinaci\u00f3n de sus conocimientos<\/em>.\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>SSERVI est\u00e1 financiado por la Direcci\u00f3n de Misiones Cient\u00edficas y Exploraci\u00f3n Humana y de la Direcci\u00f3n de Misiones y Operaciones de la NASA.<\/p>\n<p><strong>Publicaci\u00f3n<\/strong>: W. F. Bottke, et al., \u201cDating the Moon-forming impact event with asteroidal meteorites,\u201d Science 17 April 2015: Vol. 348 no. 6232 pp. 321-323; DOI: 10.1126\/science.aaa0602<\/p>\n<p>Fuente: Sharon Lozano, Ames Research Center.<\/p>\n<p>Imagenes: Robin Canup\/Southwest Research Institute; Qingzhu Yin, Univ. California-Davis<\/p>\n<p><em>Esta publicaci\u00f3n fue financiada por el Fondo\u00a0ALMA-CONICYT, asignado al proyecto N\u00b0\u00a031140016<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una nueva\u00a0una simulaci\u00f3n de la colisi\u00f3n que form\u00f3 la luna,\u00a0aparecen gran cantidad de\u00a0fragmentos de material\u00a0que se escapan al cintur\u00f3n de asteroides, y al analizar meteoritos provenientes de esa regi\u00f3n, se encontraron huellas de que esto realmente pudo haber ocurrido. Esto corroborar\u00eda la teor\u00eda de formaci\u00f3n lunar. La mayor colisi\u00f3n conocida del Sistema Solar fue &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/espanol-nueva-evidencia-de-que-la-luna-fue-formada-por-la-colision-de-un-meteorito\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Nueva evidencia de que la luna fue formada por la colisi\u00f3n de un meteorito<\/span> Read More &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":562,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":""},"categories":[13],"tags":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3500"}],"collection":[{"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3500"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3500\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4266,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3500\/revisions\/4266"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/astronomia.udp.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}